
Gasolina en las calles: Alcaldía va contra el negocio clandestino que genera filas y desabastecimiento.
Montero endurece los controles contra la comercialización clandestina de combustible. Defensa al Consumidor denuncia que revendedores compran gasolina en surtidores para luego venderla a precios elevados en las calles.
Las largas filas en los surtidores y la falta de combustible no solo están relacionadas con la elevada demanda. Desde el Gobierno Autónomo Municipal de Montero, Defensa al Consumidor lanzó una dura denuncia contra quienes estarían convirtiendo la gasolina en un negocio clandestino, comprando grandes cantidades de carburante para revenderlo posteriormente a precios elevados.
El responsable de Defensa al Consumidor, Miguel Peinado, responsabilizó directamente a los revendedores por contribuir al desabastecimiento y generar mayor presión sobre los surtidores.
“Sacan y sacan para revenderla porque es un negocio lucrativo”, afirmó Peinado, al advertir que esta práctica perjudica directamente a las personas que necesitan combustible para sus vehículos y actividades diarias.
Según la denuncia, una botella de aproximadamente dos litros de gasolina puede llegar a venderse hasta en Bs 25, precio que refleja el margen de ganancia que buscan obtener quienes se dedican a esta actividad ilegal.
Pero la denuncia va más allá. Peinado informó que también se recibió el reporte sobre un vehículo que llegaría cargado con gasolina para posteriormente distribuirla entre personas en distintos puntos, situación que ya es objeto de seguimiento por parte de las autoridades.

Ante esta situación, el Gobierno Municipal anunció que los operativos continuarán y serán reforzados, en coordinación con las instancias competentes, con el objetivo de frenar la venta clandestina de carburantes y evitar que la gasolina termine convertida en un negocio especulativo en las calles de Montero.
Desde el GAMM se remarca que el combustible no puede ser almacenado y comercializado de manera improvisada en botellas, bidones u otros recipientes, debido al riesgo que representa para la población, además de las posibles consecuencias legales y administrativas que implica su comercialización fuera de los canales autorizados.
La lucha contra la reventa clandestina apunta también a proteger al consumidor y evitar que quienes esperan durante horas en los surtidores terminen pagando precios elevados por combustible adquirido ilegalmente en las calles.
La advertencia municipal es clara: la gasolina no es un negocio para revendedores y los controles continuarán para cortar esta cadena de comercialización clandestina.