MONTERO, UNA CIUDAD QUE NACIÓ BAJO LA PROTECCIÓN DE SAN RAMÓN NONATO

Cada 31 de agosto, Montero no solo celebra un nuevo aniversario de su historia: también revive una tradición religiosa que está profundamente ligada a sus propios orígenes. Fundación y devoción caminan juntas desde hace 172 años, porque la fecha que la ciudad reconoce como el día de su fundación coincide con la festividad de San Ramón Nonato, figura fundamental en el nacimiento de la antigua comunidad de San Ramón de la Víbora.

Antes de convertirse en la pujante ciudad agroindustrial que hoy conocemos, Montero fue conocida como La Víbora. La tradición histórica señala que el sacerdote José Ramón Hurtado tuvo un papel decisivo en la organización religiosa de aquel asentamiento y construyó una primera capilla dedicada a San Ramón Nonato, santo de su devoción.

La fecha tradicionalmente aceptada como fundacional es el 31 de agosto de 1854, vinculada a la inauguración y bendición de aquella primera capilla. Desde entonces, el asentamiento comenzó a ser identificado como “San Ramón de la Víbora”, un nombre que unió dos elementos esenciales: la identidad territorial de La Víbora y la devoción religiosa a San Ramón Nonato.

UN SANTO Y UNA FE LIGADOS AL NACIMIENTO DE LA COMUNIDAD

San Ramón Nonato fue un religioso español de la Orden de la Merced, nacido aproximadamente en 1204 en Cataluña. Su sobrenombre, “Nonato”, significa “no nacido” y está relacionado con la tradición sobre las circunstancias extraordinarias de su nacimiento.

Con el paso de los siglos, su figura quedó especialmente vinculada a las mujeres embarazadas, las parturientas, los recién nacidos y los niños. Su festividad se celebra tradicionalmente cada 31 de agosto, precisamente la misma fecha que Montero reconoce como el día de su fundación.

En una comunidad rural como aquella, donde la familia, los nacimientos y la protección de los niños constituían aspectos fundamentales de la vida cotidiana, la figura de un santo relacionado con la maternidad y la protección de los más pequeños adquiría un profundo significado. La tradición local sostiene así un vínculo entre la fe de los primeros habitantes y la identidad que comenzaba a tomar forma.

Por eso, la presencia de San Ramón Nonato en la historia de Montero no aparece como una tradición incorporada mucho después, sino que está relacionada con el propio nombre que tuvo la población durante una etapa fundamental de su desarrollo.

El significado del 31 de agosto es excepcional para Montero. Es la fecha de su fundación histórica y, al mismo tiempo, la festividad de San Ramón Nonato.

Esta coincidencia hizo que, durante generaciones, la celebración de la fundación del pueblo estuviera estrechamente relacionada con su fiesta patronal. La primera capilla no fue solamente un espacio destinado al culto: en el contexto de los pueblos cruceños de aquella época, podía convertirse en un punto alrededor del cual se consolidaba la vida comunitaria.

El cambio administrativo modificó el nombre del pueblo, pero no borró su memoria histórica ni religiosa. La evolución quedó marcada en una sencilla pero poderosa secuencia: La Víbora → San Ramón de la Víbora → Montero.

Desde entonces, la ciudad comenzó una nueva etapa de crecimiento, pero San Ramón Nonato continuó formando parte de su identidad religiosa y cultural.

Posteriormente, la Virgen de las Mercedes adquirió un papel importante en la vida religiosa de Montero y, en 1943, se convirtió en patrona de la parroquia. Sin embargo, esta evolución no contradice la relación histórica de San Ramón Nonato con el nacimiento de la ciudad: corresponden a distintas etapas de la historia religiosa de Montero.

Por eso, cuando Montero celebra su aniversario cada 31 de agosto, no solamente conmemora el paso del tiempo. También vuelve la mirada hacia aquella primera comunidad, hacia la antigua La Víbora, hacia la primera capilla y hacia el santo cuyo nombre acompañó el nacimiento de la población.

La historia de Montero demuestra que una ciudad puede cambiar de nombre, crecer y transformarse sin perder sus raíces. San Ramón de la Víbora quedó atrás como denominación oficial, pero San Ramón Nonato permaneció en la memoria de su gente.

Y es justamente allí donde se encuentra la fuerza de esta celebración: el aniversario de Montero y la fiesta de San Ramón Nonato no son dos acontecimientos separados; son dos expresiones de una misma historia.

Cada 31 de agosto, la ciudad celebra su presente, pero también recuerda aquel momento en que una comunidad comenzó a consolidarse alrededor de una capilla dedicada a San Ramón Nonato.

Montero nació históricamente bajo el nombre de San Ramón de la Víbora. Por eso, cada aniversario es también un reencuentro con sus raíces, con su fe y con la historia de quienes comenzaron a construir la ciudad que hoy conocemos.